8/5/14

Serie 593 de Renfe

Última edición: febrero 2017.


La serie 593 fue una serie de 62 automotores diesel de tres coches (dos motores con cabina iguales entre sí y un remolque intermedio) que estuvo en servicio entre 1982 y 2009. Son conocidos popularmente como camellos debido a las dos “jorobas” que hay en el techo de cada coche, que albergan los equipos de climatización.

Esta serie es prácticamente igual a la 592, con la que comparte casi todas sus características (velocidad máxima de 120 km/h, aire acondicionado, número y distribución de plazas, asientos de respaldo reversible según el sentido de la marcha, etc.) y su diseño.
Exteriormente, solo unos pocos detalles, como la disposición de las ventanas, el sentido de apertura de las puertas o la caída del techo en la parte frontal de los coches con cabina, permiten diferenciar a ambas series. Las diferencias más fácilmente apreciables a simple vista se encuentran en los testeros con cabina de conducción: las bocinas, a la vista en la serie 592 y ocultas en la 593, y el faro, que en los 593 es de doble óptica y está enrasado con la caja.

Donde más diferencias hay es en la decoración interior, que era de aspecto algo más moderno y elegante en los 593, con revestimientos de plástico en colores blanco y granate. En los 592, por el contrario, el interior era más simple, parecido al de las 440 originales.

En el apartado mecánico, la serie 593 equipaba motores Fiat y una problemática transmisión mecánica de cinco marchas. Este tipo de transmisión fue el punto débil de esta serie, pues los embragues tendían a desajustarse con bastante facilidad, causando a la larga averías en los motores, especialmente en los servicios con frecuentes paradas que solían realizar.
Esta baja fiabilidad fue el motivo de su corta vida activa, en la que no recibieron ningún tipo de reforma ni de lavado de cara interior (por ejemplo, conservaron las fundas originales de los asientos durante toda su vida), al contrario que los 592, de motor MAN y transmisión hidráulica y más fiables, que han sido objeto de varias reformas de diversa profundidad, han sido remotorizados y siguen en servicio.


En los últimos años el mantenimiento era deficiente y circulaban en un estado bastante descuidado. Su último servicio regular fue el de Lleida a Cervera, bajo catenaria. Algunas unidades fueron transformadas a mediados de los 90 en la serie 596, otras fueron vendidas a Argentina y a Chile (en este último caso, reformadas) y las demás simplemente fueron apartadas y desguazadas. Se conserva una en Monforte de Lemos (Lugo), en estado casi de abandono. 

En origen traían una decoración en colores azul y amarillo, siguiendo la imagen de Renfe en la época. 











A comienzos de los 90, la serie quedó adscrita a la UN de Regionales y recibió su esquema de colores, que mantuvo durante el resto de su vida. 









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